“¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” o Cómo aprender a querer a la bomba

“¡ No se peleen aquí dentro! Esto es la sala de guerra.” Presidente de los Estados Unidos en la película ¿Teléfono Rojo? Volamos hacía Moscú.

Stanley Kubrick odiaba los altos mandos militares. Lo pudimos ver en Senderos de Gloria con esos altos mandos desprovistos de toda humanidad, en la Chaqueta Metálica con ese insufrible Sargento Hartman,etc. ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” es otro ejemplo de esa filosofía antibelicista de Kubrick y su crítica feroz a esos altos mandos que utilizan a sus ejércitos y sus armas como si la guerra fuera un juego.

¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú es la séptima película de Kubrick. Una comedia de humor negro en la que crítica a los máximos dirigentes que tienen bajo su responsabilidad los designios de la humanidad y la facilidad con la que el ser humano puede destruir el mundo. La película narra como un general del ejercito estadounidense decide por su cuenta atacar a los rusos con una bomba atómica. Gracias al “plan R” (un plan de respuesta a un ataque militar), el único que puede parar este ataque a los rusos es el mismo que lo ha puesto en marcha. Todos los altos mandos estadounidenses empiezan a entrar en pánico y a intentar solucionar la situación debido a las catastróficas consecuencias que tendría la respuesta soviética.

La película crítica la fragilidad del mundo y su equilibrio de poderes, pero, sobre todo, la ineptitud de las personas encargadas de proteger al mundo. Una sátira, con grandes dosis de humos negro, en un momento muy delicado para la historia. El film se estrenó en plena Guerra Fría y levantó muchas ampollas por el miedo real que había en la sociedad a que se acabara el mundo. De hecho, la película tuvo problemas para estrenanarse ya que coincidió con la muerte del presidente Kennedy y tuvo que retrasarse su debut en cines. Pero, también, Kubrick tuvo problemas con las autoriades debido a la imagen realista de su película y como se ajustaba todo lo que salía en ella a la realidad. Claro ejemplo del perfeccionismo de Kubrick en todo los detalles y su obsesión por hacer películas muy realistas. Tuvo que modificar ciertos elementos por obligación de las autoridades estadounidense a su “peligroso” acercamiento a la realidad.

telefono-rojo-volamos-hacia-moscu.png

“La película crítica la fragilidad del mundo y su equilibrio de poderes, pero, sobre todo, la ineptitud de las personas encargadas de proteger al mundo”

La película esta basada en la novela Red Alert de Peter George, quién participó en el guión final de la película. Kubrick denunció por plagio a Sidney Lumet quien, por esa época, estaba preparando la película Punto Límite donde colaboró como guionistas Peter George. Ambas películas tenían elementos en común. Sin embargo, la denuncia no prospero y finalmente Columbia pudo estrenar ambas películas.

La película deja innumerables escenas para el recuerdo por su humor negro y por la facilidad que tenía Kubrick para, en todas sus películas, dejar imágenes para la historia del cine. Un ejemplo es esa maravillosa escena donde el comandante encargado de tirar la bomba nuclear contra los soviéticos se sube encima de ella porque no conseguía que la bomba cayera. Escena que ha quedado para la historia del cine que, incluso, los Simpson han parodiado.


LOS PERSONAJES Y EL HUMOR 

La película esta llena de un humor negro corrosivo que satiriza la guerra y los militares encargados de gestionarla. Pero también hay un humor sexual, un poco naif, como se puede ver en la escena de crédito donde un avión parece hacerle el amor a otro. Y, el final de la película, donde parece que es la consecución del orgasmo final. Escena final en la que Kubrick utiliza magistralmente, de manera irónica, la canción Will meet again (Nos volveremos a ver) de Vera Lynn.


También podemos ver ese humor negro y gamberro en los nombres de los personajes: el general Jack D. Ripper (referencias a Jack the ripper, Jack el destripador), el jefe del estado mayor es Buck (macho), etc. También el bombardero causante de la tragedia tiene un nombre curioso ya que se llama “Leper Colony” (leprosería).

Pero, sin duda, los personajes mas delirantes son los encarnados por Peter Seller. Kubrick se quedó con ganas de trabajar más con Seller después de haber trabajado con él en su anterior película Lolita. Seller se encarga de dar vida a tres personajes de la película (capitán Lionel  Mandrake, Presidente Merkin Muffley y Dr. Strangelove), aunque Kubrick quería que también fuera el comandante del bombardero, pero el actor se negó porque no le salía el acento texano característico del personaje. A Seller era al único al que Kubrick dejaba improvisar y es, donde aparece el actor, cuando vemos las mayores dosis de humor de la película. Dicen que Kubrick y Seller compartían el mismo humor negro y que el director se caía al suelo de la risa en las escenas que encarnaba el actor. Una de las escenas míticas de Seller en la película es cuando, encarnando al Dr. Strangelove, se levanta de la silla de ruedas y dice “Mein Führer. Puedo caminar”.  Personaje que era una crítica hacía las sospechas que había en esa época del perdón que se había otorgado a ciertos científicos nazis para que pudieran trabajar para Estados Unidos.

FINAL DE LA PELÍCULA Y EL ANTIBELICISMO DE KUBRICK

La película es una dura crítica a la guerra. Crítica que se puede ver a lo largo de toda la filmografía de Kubrick. El director odiaba, sobre todo, a esos altos mandos militares(quizás por su animadversión a recibir órdenes) que decidían la vida de sus soldados y de la humanidad como si de un juego se tratase. En ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú los políticos y altos dirigentes militares aparecen como personajes ineptos y chiflados que solo saben tomar decisiones disparatadas mientras hacen chistes y se preocupan por nimiedades.

El final de la película es muy desmoralizador y poco optimista con la humanidad, como es habitual en la filmografía de Kubrick. Al final, la conclusión de la película es que el mundo se puede acabar solo por un malentendido y por la ineptitud de la raza humana. Algo que impactó enormemente a una sociedad estadounidense que vivía con miedo a la guerra atómica en un contexto de Guerra Fría.

Toda la estrategia militar de la Guerra Fría se basaba en la ” teoría del juego” o “dilema del prisionero”. Se creía que ninguna de las dos grandes potencias iba a ser tan insensata como para hacer un ataque letal que pudiera acabar con el mundo. Sin embargo, Kubrick afirma que ese final del mundo no es tan difícil y que un simple error puede acabar con el mundo mientras suena Will meet again de Vera Lynn.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s